lunes, 15 de septiembre de 2008

Descubriendo a la verdadera Clarissa Ojeda

*Clarissita, déjame decirte algo: la vida te da sorpresas.

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¡Que pase nuestra primera invitada!

Pasa Clarissita, no te cohíbas. No creo que lo hagas igual, ya que vergüenza es lo que más te debe hacer falta. Y frente a esa imagen inocente que intentas construir en nuestro imaginario, aquí me encargo yo de bajarte de esa nubecita arribista para enlodarte en la realidad bajo la que se mueve tu vida.

Extorsionar es ya de por sí un acto bastante jalado de los pelos, mujercita. Que se lo hagas al papá de una compañera tuya de la universidad, es aun más escalofriante. Y que utilices a tu prima, la amenaces para que no diga nada, y que lo hayas hecho porque no te caía bien la hija del empresario este, es ya innombrable. Ni qué decir de que también lo hayas hecho con Manzur, ¿o ya te olvidaste? ¿Acaso ya no te acuerdas de ese mailcito que primero fue a parar a manos de tu ex, y luego reenviado a la pobre chica Manzur que nada tenía que ver con tu desgastado rollo psicológico?

¿Y para qué necesitabas todo ese dinero, mujercita? Porque aquí nadie se compra el floro de que comenzó como broma y el sencillo caía por cuenta propia. Pero trataremos de comprenderte: sé que en el famélico mundo que consumimos, tu retorcida cabecita no podía imaginar que las demás personas descubrieran tu decepcionante realidad: sí, a esa misma me refiero, Clarissita. Porque está bien, uno admira tu belleza en esas fotografías que propaga El Trome y que sin tanta ropa serían portada segura de El Chino. Pero seamos sinceros: Vento es Vento, y Photoshop es Photoshop. Ok, te daremos el beneficio de la duda y diremos que fue el arte del fotógrafo.

Pero no fue tu arte pues, Clarissita. Aquí creemos mas bien que tanta platita caída del cielo (o del infierno) no obedecía a otra cosa más que a un buen par de operaciones para hacer realidad lo que solo vemos en imágenes. Tu otro yo, tu yo terrible, tu yo que no será más que un “fui” cuando pagues por tus culpas. Porque sí Clarissita, en esta vida todos pagamos. Tarde o temprano. Y lo tuyo auguro que no será tarde. Porque mamita no siempre será un buen escudo (Qué, ¿aún no saben dónde te escondías?). Y un internado psiquiátrico tampoco (sí, ahí te podrían visitar). Y tú me entiendes, flaca. Tú me entiendes.

LA PRUEBA
Primero lo primero. Las de arriba son tus fotos bandera, Clarissita. Y no lo voy a negar, ¡sales hecha una mamasita! Sólo mírenlas rebotar… Seguro piensas: “Con estas, ¡salgo bien parada de cualquier embrollo!”. Y seguramente así lo pensó aquella innombrable jueza que te soltó, dice, "por no tener antecedentes". Lo mismo que decir, "por ser de buena familia". Pero no, Clarissita. Y no tanto por eso, sino porque el problema no es de forma, sino de fondo. Lo diré así, aunque probablemente ya lo deben haber comprobado al ver las fotografías aquí abajo. No son reales, pues Clarissita. El lente y el arte de quien quiera que haya sido el fotógrafo nos ha jugado una muy mala pasada. Analicemos con detalle el asunto. Aquí, yo no veo curva alguna, mamita. ¿Mal ángulo? No lo creo. Realidad, diría yo. Y la prueba máxima: en estas fotos nada rebota, Clarissita. A las pruebas nos remitimos. Favor de presionar Play en laparte inferior derecha de la imagen..


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*Te descubrimos, Clarissita. La vida te da sorpresas. Y aun habría más por contar…